Conforme he ido creciendo he aprendido que lo malo de la distancia es no poder abrazar, no poder mirar a los ojos,tener que decir "te quiero" a través de una pantalla, y no disfrutar de las cosas necesarias con gente necesaria.
Por suerte, he aprendido a querer a pesar de la distancia, he sentido mi corazón hacer la maleta y marcharse a otros rincones, y ahora yo, que soy más de quién que de qué o de dónde, vivo en muchas partes.
He dejado que entren en mí otros acentos, otros puntos de vista, unas raíces diferentes, y me han hecho crecer y creer estando lejos.
Me dijeron que la distancia era olvido, pero no hay olvido cuando los te quiero y los recuerdos son sinceros.
Y sin estar, sin poder tocarme, sin que existan choques continuos de miradas, han habido personas que me han salvado la vida.
He aprendido a mirar con el corazón, y que a veces querer de lejos nos hace querer mejor.
Ainhoa Navarro.