viernes, 1 de julio de 2016

Mirant per la finestra em vaig recordar de tu. Em vaig recordar dels teus ulls color mar que es van clavar en els meus i em van calar per dins. Em vaig recordar del vers de la cançó que, dolçament, sona ara mateix dins aquesta habitació, que està tan lluny de tu. Com tot. Em vaig recordar d'aquell passeig que tant de bo es repetís en tancar els ulls. Em vaig recordar dels meus cabells fregant-te a poc a poc. Em vaig recordar de la teva rialla, que va ressonar en aquell lloc que vam fer nostre. Mirant per la finestra em vaig recordar de tu. Com cada dia...

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Mirando por la ventana me acordé de ti. Me acordé de tus ojos color mar, que se clavaron en los míos y me calaron por dentro. Me acordé del verso de la canción que, dulcemente, suena ahora mismo en esta habitación, que está tan lejos de ti. Como todo. Me acordé de ese paseo que ojalá se repitiese cerrando los ojos. Me acordé de mi pelo rozándote lentamente. Me acordé de tu risa inundando ese sitio que hicimos nuestro. Mirando por la ventana me acordé de ti. Como todos los días...



Maria Victory Cirer

domingo, 26 de junio de 2016

Suficiente, mente

¿Y si de repente se cayera la luna? 
- Robe, De manera urgente 

Ilustración de Paula Bonet
Era una mañana parisina, Amélie había salido a comprar el pan, se había tropezado en un paso de peatones y había caído desperdigando todas sus cosas por el suelo.

Rápidamente las recogió, y antes de levantarse, observó una cajita de música. Descolorida, bajo el coche que estaba esperando a que se levantara.

Revisó que todas las cosas estuvieran a buen recaudo en su bolsa y se levantó, con un paso algo torpe e inseguro. Deambuló por las calles de Montmartre sin dirección alguna, dejando que sus pies bailaran al ritmo de una melodía inexistente en su cabeza, hasta que frenó en seco y decidió volver a su piso.

Vivía en una pequeña azotea con vistas a la catedral y a los parques, llenos de artistas a esas horas de la tarde. A ella le encantaba, sobretodo porque se encontraba situada encima de un boulevard llamado "Les jours tristes", el cual solía visitar a menudo por la música de piano que tocaban algunos lugareños. Tras pensar en esas partituras, recordó algo: la caja de música. Esa cajita de música.

Recordaba haberla visto antes en su vida, mucho antes de lo que se le pasaba por la mente. Inclusó pensó que la había visto en otra vida, pero luego recapacitó y regañó a su subconsciente por haber exagerado tanto.

Se sumergió en el café que le había traído el simpático camarero torpe, casi ahogándose en sus pensamientos, cuando de repente un grito la despertó.

– ¡Oh, Dios mío!

Recapacitó. Jamás había tarareado las notas de música de aquella cajita, jamás había acompasado sus sentimientos con ella mientras paseaba a orillas del Sena. La recordó de nuevo, recordó el momento en el que el coche la había aplastado. Había sonado un pequeño y ahogado ruido en forma de maullido. El impacto. Cosas y su corazón arrastrándose por la carretera.

– ¡Los animales de la veterinaria se han escapado! ¿Alguien los ha visto? – volvió a oírse en la calle.

No tuvo valor de responder que el auténtico animal se encontraba dentro de ella.

Terminó de tomarse su café, pagó y se levantó apurada, repitiéndose a sí misma una y otra vez: suficiente, mente; suficientemente por hoy.



lunes, 30 de mayo de 2016

En un susurro

De mi tiempo es mi pena
 el peina mis arrugas,
sus minutos me desvelan.
Sensaciones que se funden en momentos,
protagonistas de mis oscuros sueños.

Vivo de acariciar el presente,
 reflexiones, llantos y risas,
pasado presente y futuro.

Cada vez más viejo, cada vez más lento.
No soy traidor no hay salida,
cada segundo de esta vida
 esa es mi avaricia, agua entre las manos, ya es su dueño el pasado.

No hay poder, no hay celda, no hay alternativa, no hay,no hay...
 Sólo somos, una vez más, un instante


Santanderino

jueves, 28 de abril de 2016

Réquiem a su inmortalidad

"Son tiempos difíciles para los soñadores". - Amélie Poulain



(Película: Amélie)

Es mi persona favorita con la que conjugar la primera persona de todos los verbos acabados en -arte.
Me sigue encantando, y nunca lo sabrá, porque jamás me ha visto ni me sentirá al romperme cuando hablo de él o me recuerda.

Para él, siempre estaré en formato musa de tamaño carcajada, siempre seré la respiración entrecortada de su risa... Supongo que siempre seré esa estrella fugaz que no cumplió su gran deseo, la actriz que se quedó entre bambalinas por haber temido caer en su escenario roto, la que pensó que las cenizas fueron fruto de algo más que un simple polvo.

Decidle que le echo de menos. Que las constelaciones llueven por su culpa. Que a la poesía le faltan recursos y versos para definir y limitar el otoño de sus ojos. Que la distancia está temblando de miedo, porque sabe que bailo en mi cama al encontrarle en mi almohada. Le he dicho a los ratones que jamás te cambien por monedas, que vale más de todo lo que el oro podrá brillar jamás...

No le contéis que mis bolígrafos sangran por su culpa, ni que mis plumas están rellenas de melancolía, no quiero que sepa que mi séptima vida me ha renunciado.

Que quiero volver a verle viéndole volver, cruzando lentamente los semáforos en rojo que tienen prisa, buscando otro golpe de suerte que se parezca a su sonrisa. Que quiero volver a sentir cosquillas, que quiero que me las haga él, que mis letras de tanto reír se vuelvan inífugas.


Sonreídle, que sepa lo bonito que es Madrid desde su boca, explicadle que abrazar y que abrace él son cosas completamente distintas, que la cordura ya no tiene patria ni bandera desde que alunizó en su locura.

Recordadle que es inmortal; que es poeta, poema y poesía. Recordadle lo bonito que es el amor, cuando me roza con sus manos, aunque sea en sueños.

Aunque no sepáis guardar un secreto, os susurraré que yo no tengo ni puta idea de volar, pero que creo que estoy jodida si en lo único que pienso es en quitarle el miedo a las alturas.

Advertidle de que me voy a quedar, clavada en las rectas infinitas que forman los tres lunares de su hombro izquierdo; de que voy a poner sentado a su sentido y de que no va a conocer más litera(s)tura de la que canta mi cintura, que no le voy a llorar más melodías. Que nunca recuerde que ha de recordar olvidarme; de que le quiero, aunque niegue haberlo escrito y lo haya hecho con los dedos cruzados y tras la espalda. Decídselo, de veras...
Que esta es la última noche que sueño con él,
y no tengo una pesadilla.



martes, 26 de abril de 2016

Arena

Soy un estúpido. Siempre lo he sido.

¿Dónde está mi Luna cuando la necesito? Escuchando aullar a los lobos, pues sabe que sólo la aúllan a ella y a sí mismos. No tengo envidia, en absoluto. Ella sabe perfectamente lo que hace, y eso es respetable. Yo sólo quiero que me preste un poco de su luz… ¿es tanto pedir? ¿Lo es?

Parece que sí.

                                                                   ***

Aún recuerdo miles de historias y no distingo las reales de las inventadas. Las vividas de las contadas. Las escritas de las gritadas.

Sinceramente, poco importa. Son historias que sólo incumben a sus protagonistas si fueron alguna vez reales. Nunca nadie se para a pensar en la cantidad de vidas que se han perdido en esas historias. Vuestra vida, sin duda, cuenta una bonita historia.

Tal vez sea triste, pero ¿recordáis a todas las personas que pasaron por ella? Os aseguro que no. La memoria no es capaz de retener tanta información. ¿Por qué cree vuestra merced que me llevo las historias pasadas y no las muestro a las generaciones venideras? Simple. Aún en el caso de haberlas escuchado las olvidaríais. Y aunque no lo hicierais, no aprenderíais de vuestros errores. Yo solo las guardo, para que no se pierdan. No las comparto, pues si lo hiciera, alguien las rompería o las perdería.

¿Tal vez pensáis que soy egoísta? ¿Qué no pienso en vos y en vuestra compañía?

Oídme bien pues. Soy vuestro pasado. Soy vuestro futuro. Soy la arena que no deja de caer. 
Me llaman el tiempo.

¿Cuánto más tardaréis en entenderlo…? sinceramente, no me importa. Vuestro nombre también se perderá conmigo. 

He visto y conocido vidas hermosas y bellas como leyendas de la antigüedad. Seres afortunados que viven felices y encuentran su amor. Personas buenas que han tenido suerte…

¿Creéis en el destino? Pues escuchadme bien. Si el destino existiera, yo no estaría guardando las historias de la humanidad, ya que estarían escritas en algún lugar. Pensadlo, como dijo un caballero muy reconocido una vez: si crees en el destino, ¿por qué miráis antes de cruzar la calle?

También he visto horror y sufrimiento. Vidas que se apagaban como estrellas que mueren. Seres oprimidos y faltos de valor. Personas que sufrían, y no para bien común.

El sufrimiento existe. Lo he visto con mis propios ojos. Es más, veo la tristeza y el rastro que deja al pasar en tu mirada. ¿Por qué no lucháis? Porque no merece la pena. Suponéis que el cielo estará abierto a todos y que de todas formas yo borraré tu nombre del mapa. ¿Pero alguien se ha parado a pensarlo? Es de doble sentido. Yo solo igualo las tornas.

Me preguntáis por qué vuestro nombre no será recordado dentro de seiscientos años. Pues bien. Yo os pregunto a vos: ¿conocéis los nombres de los que vivirán dentro de seiscientos años?

Entonces, ¿qué es tan injusto?

Supongo que lo que no queréis realmente, es morir. Y os amparáis en que hacer algo lo suficientemente importante, os recordarán eternamente, y es una forma de no morir.

¿Pero habéis pensado en quien os rodea? ¿Os recordarán ellos? Recordad que la memoria es muy limitada y en eso no tengo ni voz ni voto. Tal vez algún día ocurra algo más triste aún que que la gente que no conociste no te conozca. Que la gente que tu recuerdes, no te recuerde.

Pensadlo, ¿Soy tan malo? ¿A caso la vida la disfrutaríais igual si no acabara?

Pues en ese caso, si, soy malo.

Sin embargo, cierto es que soy vuestro pasado y vuestro futuro, pero… ¿no falta algo? ¿No son tres los tiempos tal y cómo los conocéis?

Deducid pues, ¿Quién es vuestro presente?

Nadie más que vos. ¿Soy entonces malo? ¿Tan egoísta? ¿Tan real?

¿Cuánto más tardaréis en entenderlo…? sinceramente, no me importa. Vuestro nombre también se perderá conmigo.



José J. Granados

lunes, 18 de abril de 2016

Busco susutituta de un amor platónico

En el fondo de la taza solo quedan los tristes posos del café,me recuerdan a ti, ya todo me recuerda a ti, me recuerda a  tus ojos de un misterioso color castaño. Día  a día la me persigue la sombra de tu sonrisa infinita, busco sustitua de un amor platónico, quizá fue una cuestión de prioridades, ya te busque al verte, compartimos instantes pero... inexperiencia, inocencia y te deje pasar persiguiendo el fantasma de un error, fue pasado. Y te perdí, no te volví a ver, me es presente. Tu recuerdo, una lección sera futuro. Quizá un amor verdadero.


Sitgo recordando tus ojos castaños
Misterioso color café
Día a día
Me persigue tu sonrisa infinita

Busco sustituta de un amor platónico
Fue una cuestión de prioridades
Si, compartimos instantes

Inocencia, inexperiencia, te escapaste, fue pasado
Pasaron los días y no te volví a ver, es presente
Tu recuerdo,Una lección, será futuro
Quizá un amor verdadero

Gerardo guijarro. "Santanderino"
HOMENAJE A UNA PÁGINA EN BLANCO

Llanura de nieve
A la espera de una conquista
De guerreros de tinta

Desierto blanco
La nubes avisan de la tormenta
Gotas de historias

Simple y pulcra
Bella y inocente

Todo
Por ahora nada


Gerardo Guijarro , Santander

Sinestesia de mi irracionalidad

"El fin justifica los miedos". - Nietzsche




- Hola, corazón, qué arritmias tan bonitas tienes.
- Vaya, vida, qué taquicardias me dices...
- El silencio de tu compás me irrita los oídos, ¿sabías?
- Bueno, unos ojos tan ciegos como los tuyos jamás podrían haberme observado mejor.
- También has de saber que me pandió el cúnico cuando me deshiciste el amor, cuando me pusiste sentado y perdí el sentido.
- Tenías madera, pero yo iba a acabar por lanzar leña al fuego.
- ¿Jamás o nunca? ¿Recuerdas, siempre?
- Nunca digas jamás, jamás digas nunca.
- Todo lo que sube, baja, y tú estás a punto de caer.
- Me da igual, a estas alturas ya no siento ni vértigo.
- Yo ya no me temo, ahora te temo a ti, abismo abismal.
- Mi diástole no tiene sístole sin ti. Tócame.
- Húndeme.
- Un amor conocerte, placer de mi vida.
- Ojos de cielo, vamos a estrellarnos.
- Nuestros besos lloverán. Quiero temblar tu frío.
- Te he abrazado tanto, herida, que ya no quiero que te vayas.
- ¡Deja de gritarme a susurros!
- ¡No me levantes los temores!
- ¡Desnuda estás más sincera!
- ¡Desanúdame entonces!
- Jamás podré quitarte el nudo de la garganta, siempre será, nunca.
- Siento paz en mi guerra. De pequeña, renaceré en un tanatorio.
- De cenizas, con razón.




lunes, 11 de abril de 2016


Me despierto con la esperanza de leer un mensaje tuyo. ¿Qué ilusa, verdad? Después recuerdo que todo se acabó. Que antes era yo quien te quitaba las horas de sueño. Que te dormías pensando en mi y me despertaba pensando en ti. Pero me he convertido en el vicio inconfesable confesado demasiadas veces. En la canción favorita que de tanto escuchar pierde su sentido. En la moda estúpida que desaparece en poco tiempo. Me he convertido en una más.

Eh, ¡pero que conste que yo no te olvido! No es tan fácil, créeme. Que sigues siendo mi vicio inconfesable, mi canción favorita y esa moda que nunca pasará. Que te pienso a todas horas y que te quiero como a nadie.

Bueno, pues creo que me despido. ¡Ah! Una cosa más. Gracias. Ha sido un placer compartir un trocito de vida contigo, mi amor.
 
 
                                                                                              Maria Victory Cirer

miércoles, 16 de marzo de 2016

Brisa de primavera, sol y café recién hecho...


Radiohead sonaba de fondo. La brisa de una primavera tranquila a punto de llegar se filtraba por la ventana, junto con los rayos de sol y un dulce aroma de café recién hecho. Me mirabas de reojo, recordé, cuando leí una frase del libro que me regalaste antes de irte. Irte... te fuiste (recordé de nuevo). Dejé el libro. Yo lo había superado, intenté engañarme. Me senté en la cama con la mirada perdida, mientras jugueteaba con una pulsera que hacía un agradable sonidito, que se mezclaba con
la brisa de una primavera tranquila a punto de llegar, los rayos de sol y el dulce aroma de café recién hecho. Me levanté perezosamente y cambié de grupo. Era difícil encontrar un grupo que no me recordase a ti. Opté por Pink Floyd. 'Wish you were here'. Que irónico, pensé. La dejé sonar. De todas maneras, ya lo había superado, intenté engañarme de nuevo. Cerré los ojos y acaricié tu sudadera. Esa con el logo de tu película preferida. La que me regalaste años atrás... Siempre estaba colgada del mango del armario. Su tacto se mezcló con el sonidito de la pulsera, la brisa de una primavera tranquila a punto de llegar, los rayos de sol y el dulce aroma de café recién hecho. Desperté del recuerdo cuando Radiohead sonó de nuevo, repitiendo la melodía que había sonado antes. La brisa de una primavera tranquila a punto de llegar se filtraba por la ventana, junto con los rayos de sol y un dulce aroma de café recién hecho. Me mirabas de reojo, recordé...


                                                                                                                  Maria Victory Cirer