domingo, 2 de agosto de 2015

El amor.

Desnudé mi alma y mis miedos y comencé a a acariciarle los suyos.

— ¿Qué haces? — me preguntó asustada.

— Tranquila, se llama amor — respondí, mientras le tomaba de la mano.

— Deshazlo — me contestó.

Ainhoa Navarro. 

sábado, 1 de agosto de 2015

ESTO ES UNA NOVELA QUE IRE AMPLIANDO OS DEJO  LOS CUATRO PRIMEROS
CAPITULOS         gerardo guijarro cantabria
1 CAPITULO
UN COMIENZO
Sigo aquí, en esta isla desierta, perdido. Aquel día estaba en la costa, veía las conchas moverse entre las olas y los peces saltar entre ellas. Me sentía solo, no sabía dónde estaba ni si estaba solo en esa isla, pero un ruido me despertó de mi reflexión.
Un sonido de hélices. Me levanté y vi un helicóptero, grité y alcé los brazos. De repente el helicóptero se paró en seco, bajó su altura y tras deslizarse un tipo sobre una cuerda, me tendió la mano y me dijo “¿subes?”.
-        ¿Qué es esto? Pregunté incrédulo
-        ¿Subes o no? Dijo esta vez en tono amenazante
Yo me subí y, tras un fuerte tirón de la cuerda, me llevaron al helicóptero. Un señor vino con una sonrisa forzada y me dijo: ¿Cuál es tu historia?
-         ¿Qué?, dije mientras intentaba averiguar qué era lo que pasaba.
-        ¿Cómo has llegado hasta aquí? Insistió buscando una respuesta
Yo empecé mi relato. Era un viaje de turismo. Una tormenta balanceaba el barco; una fuerte ola sacudió la nave y divisé una costa. Me di cuenta de que no estábamos en alta mar y un zarandeo  me tiro del barco. Un golpe de suerte hizo que me cayera en un salvavidas que había sido desprendido del barco resbalándose por la lluvia.
-        Ya basta, dijo el hombre. Su sonrisa se había dejado caer. Su apariencia de ser alegre paso a ser todo lo contrario. Jack, Rick, dijo impaciente.
Dos hombres aparecieron y me cogieron del brazo y me llevaron a una cámara. Allí me encerraron. Golpeé y grité. Nada resultó efectivo.
-        No abrirán –habló una voz
Me giré y vi un montón de niños. La voz volvió a sonar: “No te quedes parado”
Vi a dos niños. El primero llevaba una boina, una camiseta de cuadros raída, unos pantalones vaqueros con agujeros y unos zapatos marrones. A su lado había un niño con la misma forma de vestir pero tenía unos 4 años. Me acerqué y pregunté confuso ¿cómo os llamáis?
-        Yo Billy tengo 13 años y él…
-        Marcoz, añadió el pequeño con orgullo
-        Quiere decir Marcos, corrigió Billy.
-        Yo me llamo Sam Catcher tengo 13 , dije yo. ¿Por qué ocurre esto? Pregunté desesperado
Billy bajó la cabeza y empezó a explicarme: Este helicóptero para de isla en isla remota recogiendo a los niños náufragos pero nunca los aceptan.
-        ¿Cómo? Pregunté intentando conseguir una información más detallada
-        Que buscan un niño perdido en concreto pero no sé nada más ni quién es.
Se produjo un silencio sepulcral

-        ¿De dónde eres? Dije para romper el hielo
-        De Francia, ¿y tú?, contestó cansado
-        Yo de Polonia
-        ¿Polonia? Contestó atónito
-        Bueno, mi madre es Polaca, pero mi padre francés, corregí.
PUM, un ruido interrumpió la conversación y otro niño entró en la incómoda cámara. Era regordete, llevaba una camiseta de líneas blancas y rojas.
Se sentó al lado de Billy  nos dirigió una mirada y pregunto -¿sabéis algo sobre todo esto?-
Billy y yo nos miramos cogimos aire y redactamos la historia…
-Así que tu eres francopolaco y tu solo francés –repaso el niño-
- sí, pero ya hemos hablado de nosotros y tu-añadí yo
-bueno, soy italiano y me llamo Luca Valverde tengo 14 años-contesto
-pero si Valverde es de hispano-dijo Billy en tono desafiante
- no sé porque,  creo que viene de mis antepasados-contesto Luca  pensativo
-aja lo sabia- dijo Billy prepotente
-creo que ahora deberíamos pensar cómo salir de aquí-dije interviniendo en la conversación
-solo abren la puerta cuando traen la comida-dijo Billy
-quizá si   tuviéramos algo con que deshacernos al guardia-conteste
-yo no llevo nada- admitió Luca
-negativo- respondió Billy
-mi palito servirá- añadió marcos contento
-¡bien marcos¡-dijo Billy  mientras alborotaba el pelo de su hermano
-¿cuándo dan la comida?-pregunte
-a la  1:00-respondio Billy
-pero que haremos después-añadí
Pensamos  y pensamos y llego la respuesta
-¡ya lo tengo! Al entrar vi unos  paracaídas-recordó Luca
-pero solo hay dos-dijo triste Billy
-mira, Billy y marcos juntos en el primero y..
-tú y yo en el segundo verdad- me adelante a Luca
-exacto-dijo Luca
-bueno, a esperar-dijo Billy mientras se acomodaba en la pared.

CAPITULO 2
HUIDA DESDE LAS ALTURAS
-un momento, ¿pero qué pasa si aterrizamos y caemos al mar?- dije yo
-bueno es un inconveniente-dijo Luca
-no lo podemos dejarlo pasar-dijo Billy
-es verdad, voy a mirar a la ventanilla-dijo Luca
El se acerco a una polvorienta ventana que al abrirla el polvo invadió la sala
-qué pasa si hay mar-dijo Billy apenado
-es una posibilidad, pero hay que ser optimista-dije animándolo, aunque yo tampoco estaba  del todo convencido
-hay algo peor que agua, mirar-intervino Luca nervioso
Miramos y vimos manta de arena cubrir la tierra y increíbles dunas se alzaban invadiendo el paisaje.
Tras verlo se quedaron asombrados, patidifusos.
-¡un desierto!-exclamo Billy
-¡con todo el mundo que hay nos tuvo que tocar un desierto!-
-¿Por qué quieren ir a un desierto?-pregunte
-igual para aislar al niño que buscan-dijo Nuca pensativo
-quizá- -pero que harán con nosotros-añadió Billy en voz baja
En ese momento se oyó el ruido de la vieja puerta oxidada al abrirse. Todos sabíamos que debíamos actuar rápido.
Entro  el guardia con un gran bol lleno de una comida indescriptible. Nuca cogió el palo pero se paró en seco.
-no puedo-dijo Luca
-¡venga ya¡-contesto Billy indignado
Billy, sin pensárselo dos veces, lanzo el palo. El resultado no fue el esperado, el palo fue dirigido hacia la cabeza de una niña, la cual estallo en lágrimas. El guardia estaba distraído, Billy, Nuca,  y yo, corrimos hacia la puerta y saltamos en los paracaídas, al llegar a tierra, el helicóptero empezó a descender hasta que se perdió en la duna de delante de nosotros .Luca empezó a subirla y Billy y yo detrás.
-¿y mario?-pregunto sam
-se quedo arriba,no quiso saltar-dijo luca entre dientes
a sam le invadió una sensación de tristeza, aunque no le conociera de casi nada le había cogido aprecio y ahora...
-¿se habrán dado cuenta?-pregunto Luca. Yo no respondí
-no, es peor-dijo Billy sorprendido
Ante nosotros había una descomunal base militar. En la cual cada vez aterrizaba un nuevo helicóptero.
                                  CAPITULO 3
                        UN COMPAÑERO MÁS
-Y bien…-dijo Billy
-y bien que-conteste
-digo que hacemos-añadió Billy
-tenemos dos opciones: uno, irnos por el desierto, dos, colarnos en la base e ir por un medio de transporte-intuyo, Luca.
-yo voto por el desierto-dijo rápido Billy
-estás loco, estamos en mitad de la nada, moriríamos en el intento-rebate
-allí también moriríamos-contesto Billy
-pero tendríamos una oportunidad-concluí
-tiene razón Sam-opino Luca
-la unión hace la fuerza- dije en tono burlón
-vale, me rindo, cual es el plan-cedió Billy
-Podríamos colarnos en las cargas de una  furgoneta y llegar a la base-propuso Luca
-¿y después?-pregunto Billy
-no lo he pensado-admitió Luca
-he visto entrar unos camellos-añadí
-estupendo-dijo Billy
Fueron yendo poco a poco a la base con el máximo sigilo.y, al llegar a una esquina despejada, vieron un nuevo helicóptero aterrizar, de el cual salieron una media docena de niños, entre ellos había una niña que me llamo la atención no parecía tener el menor signo de miedo, además de estar escoltada por dos hombres, tenia el pelo corto,castaño los ojos marrones era un poco mas bajita que yo y debía tener unos 12 o 13 años.
-eh, Billy, mira a esa niña- dije sin separar los ojos de la chica
-cual, donde no la veo- dijo Billy
-si mira la primera por la derecha-acerto luca
-no parece tener miedo-se extraño Billy
-voy a por ella-dije
-no, loco, te cogerán- dijo Billy en un intento frustrado, su amigo se había metido por  una puerta.
Sam vio un gran corredor por el cual había distintas habitaciones de 2 a 3 metros,
Fue mirándolas todas y oyó los ruidos de unos guardias que obviamente se acercaban ,se escondió en una esquina que estaba a su derecha, y con el rabillo del ojo encontró lo que buscaba, la chica fue encerada en otra habitación enfrente suyo Espero a que los guardias se hubieran ido para coger la llave que había en  la pared y con ella abrir la puerta, dentro vio a la chica y se paro en seco. No había pensado lo que haría en aquel momento, en realidad no había pensado que llegaría allí.
-Hola-dijo nervioso
-Hola-dijo la chica extrañada
-quien er… 
Las palabras de la chica quedaron ahogadas por la entrada de luca y billy   
-¡Estas loco en que estabas pensando¡- dijo Billy excitado
-hola ,alguien me puede explicar que pasa- dice la chica
-me llamo sam cater, perdón cátcher este es Billy el luca hemos…
-ejem, ejem,- gruño Billy
-perdon  he venido a rescatarte-dije yo
-oh gracias pero como salimos-dijo arrastrando las palabras
-corre-dijo luca –he visto un camión que va a salir hacia el cairo-
-pues  vamos-dije impaciente
Fuimos burlando a los guardias hasta llegar al camión donde nos metimos en las mercancías, dentro pregunte
-¿como te llamas?
-Padma,  Padma Jhonson
Un ruido indico que el motor arrancara, no lo sabíamos pero íbamos al el Cairo
                  
                                      Capitulo 4
                 RIU YAMAH
El ambiente no era el esperado, el viaje parecía eterno y el único ruido era el de las cajas  moviéndose.
-Y… que hacemos al llegar- dijo finalmente luca
-supongo que escapar ¿no?- dijo Billy en tono irónico
-¿pero como?- pregunte
-igual por una ventana abierta-opino la chica
Los chcos fueron buscando por todas las ventanas, pero era difícil encontrar una grande y abierta, tras 15 minutos de desesperada búsqueda luca dijo triunfalmente
-he, chicos mirar esto-
Luca señalaba una trampilla situada en el techo
-sera para las cajas mas grandes- dije
-¡pero es perfecta¡- dijo billy
-¿como subimos?-dije preoucapado
-puede que con una escalera- opino luca
-no luca aquí no hay- dijo Billy en tono cansino.
-tengo una idea, podríamos apilar cajas- dije animado
-no es mala idea- dijo padma
Fueron colocando cajas minuciosamente de mas grande a mas pequeña y  después al acabar el ruido del motor ceso habían llegado. Escaparon por la trampilla y vieron el cairo era una ciudad con edificios de mediano tamaño, las palmeras adornaban las calles y el cielo era completamente azul, la gente no tenia prisa y los coches eran escasos.
-¿esto es el cairo?-pregunto con incredulidad Billy
-si y estamos en “port saeed”-informo padma
-mirad, los de la base vienen-dijo rápidamente luca
-no hay tiempo para correr, metámonos por esa puerta-dije
Al meternos encontramos una casa adoselada estilo indu con varios instrumentos musicales que la mayoría no conocia al igual varios muebles que me resultaban irreconocibles, en el momento entro un hombre alto con varios fulares y ropas de la zona y nos dijo
-hola ¿que haceis aquí?-pregunto el hombre sin inmutarse
-hola,venimos porque nos perseguían para raptarnos- dije un poco asustado
-en serio ¿raptaros?-dijo el hombre
-bueno, nos raptaron nos escapamos y ahora nos persiguen-corrigio padma
-veo que necesitais ayuda, me llamo riu yamah y os podre alojar una noche y os dare provisiones para el viaje- dijo en tono amable
-despues de enseñaros vuestras habitaciones es la cena, supongo que tendréis hambre- dijo de nuevo el hombre
El grupo intercambio miradas de aprobación, habían pasado casi 9horas sin comer.
Las habitaciones eran 1 de 3 camas para los chicos 1 de una cama para padma, la habitación de sam era grande  con tres armarios y todo decorado con telas traslucidas de colores al igual que su cama lucia alrededor un gran dosel de color naranja, en aquella habitación sequia habindo muebles y aparatos desconocidos para sam.
Sam bajo pronto a cenar pues no tenia muchas cosas que colocar. en la cocina había comida preparada que da la casualidad de que tampoco conocía.
-¿que es? el filete?- pregunte
-es conejo-dijo riu
- esto es kepchu ¿no?-dijo luca
-no, es chili-contesto
-pero esto es leche verdad-dijo Billy
-si, pero de cabra-rebato el hombre
- y este rabillo de aquí-pregunto padma
-es rabo de toro, probar os encantara-
Con dificultad empezaron a comer y estaba bastante bien pero  luca fue el único que se tomo media botella de chili, y a la vez media jarra de agua.
Aquella noche estaban agotados y se durmieron rápidamente.


EL LIBRO BRAILLE



En aquel tiempo estaba siempre moviéndome, me encantaba ir de un estante a otro, a pesar de que los libros de mi edad solían quedarse en los suyos, era agradable visitar a los libros de los estantes más altos y escuchar sus historias.
 Yo en cambio era un libro “especial”, mi padre era un libro de historia y a mi madre la vendieron, mis compañeros de estante ya tienen dos capítulos mientras que yo no tengo ni una letra sino sólo unos bultos en mis páginas, por eso los otros libros no solían juntarse conmigo.
Aún así tenía un amigo que se llamaba Dicci, era un diccionario, estaba lleno de palabras pero no contaba ninguna historia y siempre se quejaba de que le leían de parte en parte, nunca de cabo a rabo. Sin embargo a mi nunca me leían, pero creí que eso iba a cambiar cuando un niño se acercó a mi, me cogió, me miró con cautela, me abrió y se le dibujó una sonrisa pícara en la cara, me dejó en una mesa y se fue corriendo, me quedé aterrorizado. Intenté huir, en vano ya que el niño me encontró. Era pelirrojo, con muchas pecas, llevaba una camisa y unos vaqueros además de un block de dibujo en su mano izquierda y a mi en su derecha.
Fue entonces cuando comenzó a pintarme pero no por mucho tiempo porque la bibliotecaria estaba siempre alerta, me arrebató de las manos del niño y me dejó en las de su becaria que con expresión afable me dijo algo que no llegué a comprender porque se me nubló la vista y me desmayé.
Me desperté en un estante muy raro y desordenado. Cuando me recompuse me percaté de que estaba limpio, sin pintadas, divisé a lo lejos el estante de los libros mayores, lo que me dio una idea, salí disparado hacia aquel lugar.
- Hola – fue el saludo con el que me recibió la enciclopedia
- Hola – conseguí decir entre jadeos
- Tengo una pregunta para ti – le dije
- Dila pues – dijo la enciclopedia
- ¿Por qué soy como soy? – dije. La enciclopedia se quedó en blanco
- Pregúntaselo al libro de poemas – Respondió esquivo, así pues fui a donde aquel libro y le hice la misma pregunta y éste me respondió:
- Esa respuesta no te la puedo dar,
pues no la se
y tu la deberás encontrar.

Me despedí y volví resignado a mi estante. Allí me dormí.
A la mañana siguiente me levanté cansado, me desperté por el timbre de la entrada. Por aquella puerta entró una mujer rubia, de mediana edad, con unas gafas negras y un bastón en la mano, habló con la becaria, ésta asintió, me miró y se dirigió hacia mi, me entregó a esa extraña mujer, me temía lo peor. ¿Qué iba a hacer conmigo? ¿Iba a probarme? ¿a darme con el bastón?
Por suerte estaba equivocado, se sentó en la mesa, me abrió y comenzó a leerme, pero no me miró, mantuvo la vista al frente y empezó a pasar sus dedos por mis bultos, me hacía cosquillas, fue entonces cuando empecé a notar que no era un libro normal, no soy un libro de aventuras, romances ni ningún “best seller”, soy un libro braille  contando mi propia historia.


FIN   Gerardo Guijarro Cantabria

martes, 28 de julio de 2015

Si no tuviera.

Si no tuviera una cadena que limita mis movimientos, podría alcanzar el sueño de amar. De cogerte de la mano sin miedo y recorrer contigo el mundo sin que nadie nos moleste. De perderme en tus ojos y decirte que te quiero, que no puedo pasar ni un día sin ti.
Si no tuviera pánico a escuchar tu respuesta, sería capaz de gritar en nuestros silencios que te amo. De saltar la barrera que nos separa, que condiciona todo lo que siento por ti. Me impondría a cualquier adversidad si supiera que tu corazón dice lo mismo que el mío.
Si no tuviera razón al creer que lo nuestro no es que sea imposible, es que solamente es imposible. Pensaría que dos más dos pueden ser cinco y que los globos también vuelan sin helio.
Que las gaviotas saben vivir lejos del mar y que las nubes lloran porque no las dejan ver el sol.
Si no tuviera un secreto en el que me dedicara a esconder lo que siento, escribiría en tus sábanas mi pensamiento. Anotaría cada dictado en tus labios e imaginaría que cada beso es el mejor que has dado nunca.
Dibujaría una línea infinita en tu espalda que hiciera que me perdiera en lo más profundo de tu horizonte.
Si no tuviera tantas ganas de quererte, abandonaría esa idea en un instante. En realidad, moriría si ya no me quedaran ganas de quererte.

sábado, 25 de julio de 2015

"Oblivion"

-¿Dónde estoy...?
-No tiene localización física, sólo la que tú puedas o quieras darle.
-¿Quién eres?
-Tampoco soy alguien como tal. Soy yo, soy tu, soy quien quieras que sea.
-Vale, ¿qué hago aquí?
-Solo llega hasta aquí la gente que tiene que llegar aquí. Cometiste un grave error y yo estoy aquí para reconducirte.
-¿Un error?¿Qué error?
-Amar a quien no debías amar.
-¿Se puede castigar por eso?
-Así es. Sin embargo deduzco por tu mirada que no sabes lo que te va a ocurrir.
-Pues no, ni siquiera me acuerdo de mi nombre...
-Estás aquí porque amaste al único ser prohibido para los humanos y descubriste su verdadera identidad.
-Antes de condenarme... ¿Podrías explicármelo? Todo, desde el principio.
-Naturalmente. Fuiste un hombre de carácter neutral que estuvo en el momento equivocado en el sitio equivocado y conoció al ser equivocado. Por tanto serás condenado, ya que no podemos permitirle a ese ser ni un simple despiste o distracción. Además eres mortal. Serás castigado con la pena eterna del fuego y la ira. No fuiste un hombre malo pero tampoco bueno, así que podemos mortificarte enviándote al inframundo para el resto de la eternidad. Allí se te aplicará el castigo y se te informará de tu cargo en las puertas del fuego.

-Amé...
Ahora empiezo a recordar...
Era de noche...
Una laguna...
Un destello blanco y...
Oh, no. Ella era la muer...
-La ineludible. La Muda, La Cierta, La Triste, La Pálida... Tiene muchos nombres, todos conseguidos por algo, pero sobre todo se la conoce como La Llorona. Llamarla "La Muerte" es ofenderla, pues la muerte en sí es el fin de la vida, y ella por mucho que lo represente en historia y en acciones, cada vez que es llamada así una espina es clavada en su alma.
-Pues que me disculpe pero... No llegué a amarla, aun pensando que era un ángel... (Creo)
-Ella es un ángel. Se podría decir el último de su clase. Por eso le fué concebida la guadaña y la túnica blanca, aunque muchos se la imaginen negra.
-El concepto de la muerte entre los mortales es... Erróneo entonces... Ella es hermosa, aún siendo su expresión triste y reflejando amargura. Lleva la túnica resplandeciente y unas alas increíblemente grandes. Si me lo hubiera dicho...
-Hubiera sido castigada igual que tu. No le está permitido hablar con mortales. Y ya lo incumplió contigo. Si hubiera hablado mas de la cuenta...
-Es una sombra de lo que un día fué.
-Al igual que tu. Tu nuevo nombre será Axael. Prestarás tus servicios al demonio mayor nada mas llegar o pagarás el doble de tu condena. No podrás volver a contactar con ella y eso pesará sobre ti. Ahora márchate, y que algún Dios se apiade de tu alma, crix. 

No recuerdo mucho más. Pensé que escribirlo sería una buena idea ya que cada vez recuerdo menos y olvido más. Pronto no sabré por qué me condenaron y seré uno más por aquí. Un tiempo después de llegar aquí me explicaron que "crix" significaba "gris".
Ni blanco ni negro. Ni vivo ni muerto. Ni verdadero bien ni verdadero mal. Eso depende de como me veas.
Me llamo Axael. El demonio. El Crix.
Quien fue castigado por amar al Ángel Triste.


José J. Granados (Madrid)

miércoles, 22 de julio de 2015

Por las calles de Barcelona

Las viejas ruedas de su bicicleta avanzaban a la velocidad de la luz por las calles de Barcelona. Su melena castaña rompía todas las reglas de belleza y sus ojos penetraban los míos como una dulce pistola. Nunca había conocido una persona tan loca como él, y eso, me encantaba.

Los peatones nos miraban asustados. Supongo que creían que nos íbamos a matar de un momento a otro. Otros, incluso, miraban divertidos y curiosos, pensando de dónde habían salido esos temerarios. Los coches tocaban el claxon cada dos por tres, pero, en esos momentos, nada importaba. Solamente éramos él y yo, subidos encima de un vehículo que ni tan siquiera podía denominarse bicicleta (los años pasan factura a todo el mundo: personas, animales, bicicletas...).

Justo en ese momento, nos adentramos en un charco de agua de lluvia y nuestros zapatos quedaron empapados. En ese mismo instante, nos vimos reflejados en esa charca. Una gran sonrisa llenaba ambas caras. Él, cuando vio lo bien que me lo estaba pasando, cogió más velocidad. Ahora, no solamente las personas de la calle pensaban que nos mataríamos, sino que a mi también se me pasó esa trágica idea por la cabeza hasta que, él, al notar mis manos temblar sobre sus espaldas, me acarició el muslo suavemente para tranquilizarme. La adrenalina me subió como el humo por dentro de una chimenea, cosa que no entendía. Éramos mejores amigos desde hacía más de dos años, pero pensé que sería cosa de la velocidad a la que íbamos, así que no me preocupé demasiado.

Barcelona era un lugar precioso. No sé porqué me negué y le dí la paliza a mi madre para quedarnos en Mallorca. Supongo que fue culpa de la separación de ella y mi padre, al que, desgraciadamente, no he vuelto a ver. Mi hermano Juan se quedó con él, y yo, al ser más pequeña, con mi madre. Ella me decía que era por cuestiones de trabajo, pero yo supe desde el principio que era por culpa de sus constantes peleas. Cuando llegué a la gran ciudad, capital de Cataluña, no conocía a nadie y no conocí a nadie en mucho tiempo, ya que llegamos durante las vacaciones de verano. Al empezar de nuevo el instituto, le conocí. Él, Nil, fue, desde ese día, mi mejor amigo. Recuerdo aún cuando me hizo una visita turística por Barcelona. Que si Parc Güell, que si Sagrada Família, que si Montjuïc... eso sí, lo que más me gustó fue el Camp Nou... ¡¡¡ Que pasada de estadio!!! Y después hablan del Santiago Bernabeu...

La frenada brusca de Nil me despertó de mis pensamientos. Se ve que la policía nos paró porqué íbamos demasiado rápido. Nil estaba más rojo que un tomate, o, como él dice, como un “tomàquet”. Asentía con la cabeza avergonzado, como un cachorrito asustado. Me gustaba imaginarme la conversación entre él y el policía: un hombre que parecía un armario, con una cara de pocos amigos que no os podéis imaginar. “Sí, señor policía”, “la próxima vez iremos con más cuidado”...
Cuando se fue y Nil subió de nuevo a la bicicleta, nos empezamos a reír. Decidió acompañarme a casa, en lugar de tener que coger el bus, ya que la noche había caído ya sobre nosotros.

En el portal de casa, recordamos todos los buenos momentos que habíamos pasado aquella tarde, y así, sin avisar, Nil me besó. Segundos más tarde, salió corriendo. “Cobarde”, pensé, sonriendo como una boba.

A partir de ese día, Nil y yo... bueno, pero eso ya es otra historia...
 
 
 
                                                                                                Maria Victory Cirer

Cómplices

Aquella tarde volví a encontrármela sentada a la orilla del río más cercana a la gran ciudad, callada. Como siempre, llorando. Lágrimas saladas y desordenadas, que demostraban un inmenso dolor, salían como cascadas de sus grandes ojos pardos. Y como siempre, también las intentaba cubrir dejando su media melena castaña suelta; dándole cierto aire frágil a aquella misteriosa chica.

Varias veces había sentido el impulso de acercarme a ella, conversar y darle un tremendo abrazo que parecía que necesitaba. Y ese impulso de sujetarla entre mis brazos para terminar de romperla y volver a colocarla, completando sus huecos vacíos con algunas de mis piezas, había vuelto a mí en ese momento. Lentamente, me había ido acercando a ella.

Cualquiera habría dicho que jugábamos al perro y al gato, o al gato y al ratón en aquel pequeño río a las afueras del bullicio; siempre cerca, aunque evitándonos.
Hasta yo lo había pensado en más de una ocasión, la luna y el sol. Incluso le había visto un cierto parecido; ella siempre pálida, solitaria, pero a la vez tan grande e iluminando tantas noches, invitando a los monstruos a salir y danzar con ella. Aquella noche decidí quedarme con ella. Bendita noche la de aquel día. Nunca más volví a saber de ella. Pero sus recuerdos, ocultos desde aquella madrugada bajo mi almohada, me susurran su tragedia.

Noche tras noche, esos recuerdos son empujados por los monstruos; sus adiestrados monstruos, hacia mi cabeza. Contándome cada capítulo de su pobre y corta historia, haciendo que sienta todos y cada uno de sus infinitos suspiros, que salían de aquel infierno helado que era aquella máquina latente a un compás a la que ella llamaba "corazón".

Los monstruos, mientras me narran, con pelos y señales cada una de sus lágrimas, van saliendo de debajo de mi cama y se tumban en ella, junto a mí. Enredan sus pequeñas patas en mis rizos y me acarician, se comportan como personas. Y sus historias comienzan a cobrar vida, en las paredes de mi mente. Y la toman a ella como protagonista.  Ellos intentan adivinar también el porqué estaba muerta en vida y el motivo de que ahora esté muerta. Y se deslizan sobre mi cama, columpiándose en mi cabello, jugando con mi mente y bailando con los recuerdos que, despacio, salen también de la almohada y se funden en mi coraza, mi corazón.

Hoy, he llegado a la conclusión de que esos monstruos que me acompañan por las noches, son sus cómplices. Indudablemente, tras verlos llorar antes de caer en los brazos de Morfeo, me han demostrado que también sienten, que quieren cambiar; y me han recordado a personas.

Antes de morir por un rato y reunirme con ella, los cómplices cierran sus ojos y sueñan con una nueva vida, recordando aquellos momentos en los que eran ángeles con las alas rotas, heladas o con un miedo increíble a las alturas que les impedía volar; mucho antes de que quedaran prisioneros convenientes de las pesadillas bajo las camas, haciéndole compañía a El Coco.

Esta noche, los he sentido muy cerca, y no me he sentido tan sólo. Esos pequeños monstruos que han habitado conmigo desde que la conocí, han congeniado con mis complejos, e incluso suelen ir de su mano. Y entonces, he llegado a la teoría de que, aunque aquella chica no lo sabía, no estaba sola. Ni nadie realmente lo está.